miércoles, 30 de septiembre de 2026

Y no voy a llorar cuando te vea partir...

Desempolvé mi viejo blog, sabía que estaba ahí, sabía que había escrito, pero el leerlo después de tanto tiempo fue como leer a otra persona...o tal vez no. Me apena mucho el hecho de no ver un cambio significativo entre el 2023 y el 2026, los errores fueron muy similares, las sensaciones y sentimientos también. Una vez más me encuentro con un ovillo de lana gigante en la cabeza, sumamente desordenado, pero sin el valor de hacer algo por el.

Ahora ya no solo vienen sentimientos de tristeza, ahora también siento enojo y frustración al ver que caigo en lo mismo, nuevamente en lo mismo...

Me duele mucho pensar en aquellas personas que lastimé a lo largo de mi vida y la verdad que ahora tengo miedo de entablar algún tipo de relación cercana con nuevas personas, este año lo intenté y salió mal. Tal vez porque lo hice de la manera incorrecta, y a pesar de ser consciente, muchas veces no vi más allá de mi mismo.

Bueno, no hay vuelta atrás, de nada me sirve lamentarme si al final sé que muy posiblemente repetiré las mismas acciones. No sé si los errores me siguen o yo sigo a los errores, pero lo único que tengo claro es la culpa que siento por lo que hice... ah y que hombre no es gente!

Aun me faltan cosas por aprender, empezando por asumir mis errores y dejar de pensar solo en mi mismo. Espero que de aquí a 3 años más lo haya logrado.

Insomnio

Que feo es echarse en la cama y no poder dormir, quedarse viendo tiktoks o en fb hasta que venga el sueño, vienen las 1,2,3 de la madrugada y... nada.

Pasan las horas y ya no hay nada que ver, ni nadie con hablar, y si tu cuarto es similar al mío, donde no tengo TV ni mi laptop a la mano, pues es mucho peor. Y se complica más cuando comienzan a sonar esas voces en tu cabeza. No, no son alucinaciones, ni me refiero a signos de esquizofrenia, sino que me refiero a la voz interior de uno mismo.

Esta voz me recrimina por las cosas que hice... Y las que no hice. Es un constante diálogo conmigo mismo, reproduciendo una y otra vez los mismos viejos episodios de mi serie favorita: "Cagadas mías". Esta voz a la que muchos llaman conciencia, aunque ya no estoy tan seguro de ello. Llega un punto en el cual simplemente quieres callarla, apagarla por un instante, desconectarla, pero no se puede, estamos condenados.

¿Qué puedo hacer? No puedo callarla, no puedo apagar mi mente, no puedo moverme, no puedo seguir. La vida es un constante recordar de aquellas cosas que uno no quiere, con las que uno vive aferrado, y las cuales no puedo hacer nada. Sí, no puedo dormir, tengo insomnio, pero también tengo insomnio en esta cosa llamada vida.



domingo, 31 de diciembre de 2023

Tic Tac

Todo está en un constante cambio, desde el agua que corre al lavarse la cara, hasta los buses que pasan por el paradero cuando uno va a trabajar o estudiar. La verdad es que hasta uno mismo está en ese constante cambio, los años pasan, el cabello crece, o se cae, la piel pierde brillo, los ojos necesitan lentes y un largo etcétera de cambios más.

A veces me pongo nostálgico al pensar que las cosas no seguirán siendo las mismas y que lo único que me quedarán de aquellos momentos serán los recuerdos. Una tristeza profunda porque efectivamente las cosas serán diferentes y tengo que aprender a aceptarlo. Lo peor de todo esto es que muchos de nosotros nos aferramos a dichos recuerdos y aunque puede sonar cruel, no nos permiten seguir avanzando, nos atan al pasado. Si bien es cierto las cosas van y vienen y no se descarta que aquellos elementos del pasado puedan volver en el siguiente presente, es necesario no quedarse esperando con esa idea, ni apurarla, ni provocarla, solo el tiempo sabrá cuando tiene que suceder. Me pone triste también reconocer que muchas cosas bonitas cambiarán y no serán las mismas, pero no todo es bello porque dure y solo queda desear lo mejor y agradecer a aquellos momentos o personas que marcaron en nosotros y nos ayudaron a crecer.

Es difícil aceptar que las cosas se encuentran en constante cambio, es difícil moverse, seguir adelante, pero ese necesario. Aquellos cambios nos marcan pero también nos construyen, incluso diría, que nos hacen mejores personas en muchos casos. No está mal replantearse las cosas de vez en cuando, se pueden aprovechar fechas simbólicas como la de ahora para esto, aunque claro, no significa que uno no pueda hacer cambios durante el camino. Aprovechen los cambios, aprovechen la vida, puede que por momentos se pueda ver todo oscuro y tal vez sin una salida, pero no será así para siempre porque todo está en un constante cambio.

Y hablando de cambio, es mejor que me vaya cambiando de ropa porque ya serán las 12 je.


Pd: Les dejo una canción que hace poco acabo de escuchar y que siento que puede estar algo relacionado al post.

Los Niños Vudú - Para Siempre



domingo, 5 de noviembre de 2023

El umbral

El silencio abundaba en la habitación, unos venían y otros regresaban, no había tanta gente como se pensaba, ni tan poca como para desilusionarse. Se podía sentir una mezcla rara de emociones, algunos se lamentaban de lo sucedido, mientras que otros le echaban la culpa a aquel que ya no estaba allí, como si este pudiera levantarse a responderles el porqué de su decisión. Lo cierto es que ya no había tiempo para reclamos, una vez que se cruza ese umbral es muy difícil volver, la decisión fue tomada. Irónicamente cuando aun se podía hacer algo, muchas de estas personas decidieron no hacerlo.
El tiempo fue pasando y poco a poco la gente se iba retirando. Entre aquellos que aún quedaban en la habitación, resaltaban tres personas.

La primera persona era alguien que solía ser muy cercano, gran parte de sus vidas estuvieron relacionadas y vivieron muchas experiencias juntos. Posteriormente, el tiempo hizo lo suyo y los caminos se fueron alejando. Sin embargo, no solo se alejó esa persona, sino todo lo que significaba, la unión, el soporte mutuo y una parte de su identidad. Solucionarlo era demasiado tarde. La persona solo atinó a esbozar una pequeña sonrisa, una sonrisa por los buenos tiempos, por épocas mejores, pero cargada de malestar, malestar por la manera en que terminó. No dirigió palabra alguna, con las manos en los bolsillos, solo agachó la cabeza y después de unos segundos sin saber en que pensaba o decía, se retiró.

La segunda persona, era alguien que estuvo toda su vida con aquella persona, alguien que lo vio crecer, alguien que lo vio nacer y despedirse. Alguien quien lo cuidó y castigó, quien no solo exigía sino era también cariño y ¡vaya que cariño! De hecho duele saber que parte de esta persona cruzó el umbral también. No hay mucho que decir, la sorpresa fue indescriptible y solo la locura es la única manera de afrontar el suceso. La familia trata de brindarle todo su apoyo pero es en vano ¿Por qué muchas veces tenemos ese impulso de querer aliviar el dolor? A veces solo es necesario aceptarlo y dejar que siga su curso, el tiempo es el único que sabrá lo que deba durar. 

La tercera persona se asomaba con cierta duda, con una mezcla de emociones extrañas: quería odiar, pero no podía, quería ser indiferente, pero no le salía. Si bien no tuvo tanto tiempo de conocer a esta persona como lo hicieron las otras dos, la huella que se dejaron el uno al otro será imposible de borrar, casi como una vida completa en pocos años. Que más se puede decir, solo que se acerca por última vez para una última despedida, una que entre todas las despedidas que tuvieron antes, es una que no quiere tener. Sería la última vez que vería su cara, sus ojos, su nariz, sus labios. Tal vez no fue el final que se imaginó esta persona, pero lo único que la conforta es pensar que tampoco era el final que quiso la otra parte. Quien sabe si en otro tiempo, en otro plano, puedan reencontrarse. Lo cierto es que no quería irse de ahí, aún así le dieran toda la eternidad para despedirse, la eternidad le sabrían a minutos, pero no hay más vuelta atrás. Una pequeña lágrima le recorría la mejilla, no porque no sintiera nada por la situación, sino porque esta persona ya le había hecho gastar muchas antes sin pensar que las necesitaría después.

Las horas fueron pasando, así como la gente por la habitación, ya casi no quedaba nadie. Se escucha unos pasos y un forcejeo débil permite abrir la puerta. 
A dos minutos para la media noche, entra por ahí aquella persona, aquella de la que tanto se lamentaban, de quien renegaba, de quien querían y también odiaban, pero ya no era la misma. La decisión estaba tomada, se cruzó el umbral, iniciaba una nueva vida.

martes, 24 de octubre de 2023

Quizás

Quizás en otra vida
No tuvimos esa pelea
Quizás en otra vida
No te ofendí, no me ofendiste
Quizás en otra vida pudimos
Amanecer juntos
Quizás en otra vida estoy
gritándote en tu graduación
Quizás fuimos por nuestra primer
Casa al lado del lago
Quizás en otra vida te llevé al altar
Quizás, solo quizás
En otra vida funcionamos


-Meet Solumme-

lunes, 2 de agosto de 2021

Crisis política...en el corazón

Dicen que el que no conoce su historia está condenado a repetirla. Aquí en mi hermoso Perú pasan las cosas al revés, conocemos la historia de derecho y de revés y aun así la repetimos...mmm algo anda mal ¿no?

¿Saben que más va mal? Pues yo, como siempre cegándola je, disfrutando de algún tipo de karma del que no fui consciente, eso o simplemente soy muy estúpido para este tipo de cosas. Lamentablemente, el corazón no viene con un plan de ruta al cual seguir en momentos de crisis, solo queda ver que sucede. Es todo tan confuso que las decisiones que uno puede tomar para arreglar las cosas puede en realidad cagarlas más, entonces ¿qué hacer?

Pues la respuesta es...NO HAY, no hay respuesta ni guía ni fórmula ni solución a seguir mas que el diálogo y cruzar los dedos para que las cosas se arreglen. Lo único cierto es que no hay garantías de nada.


martes, 22 de septiembre de 2020

?? de ??? de 2020

No sé que día es, ni la hora exacta la verdad. El día anterior al mediodía el presidente daba un mensaje a la nación diciendo que la cuarentena terminó. Me sentía sumamente ansioso por salir de lo que parecía una eternidad encerrado.
Bueno, es el momento, no sé que esperarme, no hay sol y hasta hace un poco de frío. Una sensación extraña recorre mi cuerpo, supongo que son los nervios.
Abro mi puerta  y comienzo a escuchar la gente hablar, como si fuera...normal.
Lo primero con lo que me topo es con un árbol, vaya que ha crecido, no lo han podado hace como mmm ¿un año? No tengo idea, solo se que sus ramas comienzan a entrelazarse con las rejas de mi casa.
Siento la misma emoción que Armstrong cuando dio su primer paso en la luna, la diferencia es que el único polvo que pisare será el que dejan los camiones de carga al pasar. Con una actitud algo prudente voy dando mis primeros pasos lentos, como los de un bebé cuando aprende a caminar. Me voy tambaleando hasta llegar a la esquina, y me detengo por un instante a contemplar las nubes, nunca antes me pareció tan bonito ver lo gris de mi querida ciudad, aunque en otra situación me hubiera puesto a rajar de esta fea "panza de burro".
La gente a mi alrededor tiene la misma reacción, como cuando entras a una tienda por primera vez. Me siento perdido, tengo miedo a dar el siguiente paso. No se que pasará después, nada me parece familiar, sigo caminando...