No soy mucho de ir al teatro, de hecho nunca he ido a uno, pero me parece interesante la manera en que los actores se involucran con sus personajes. La manera de expresar emociones y sentimientos, así como reacciones se ven tan naturales que me hace pensar en que es otra realidad en la que ellos viven.
¿Y que tal si nosotros también pertenecemos a una obra gigante? Donde somos protagonistas y antagonistas, el bueno y el malo, la estrella y el segundo plano. Una obra dirigida y escrita por alguien superior, donde, sin embargo; no tenemos conocimiento de nuestros guiones y se nos da la libertad de elegir que hacer y decir. La obra simplemente se va escribiendo en base a las decisiones que tomemos.
Como toda obra sigue un orden: inicio, nudo y desenlace. No obstante, cada experiencia vivida termina en un "continuará..." y es cuando se cierra el telón de la vida donde realmente finaliza la obra.
El género de esta producción varia en la manera como veamos al mundo, a veces puede ser optimista y considerarla como una comedia, y así también tener momentos oscuros típicos de una tragedia. También depende de nosotros el como interpretemos dichos sucesos.
Podemos vivir múltiples momentos donde cada uno de ellos marca un hito en la obra y cada giro altera el desenlace. Éxitos y fracasos, amores y desamores son hechos corrientes que no paran y ni lo harán, simplemente son parte de la vida, así que "the show must go on!". Levantarse tras cada caída nos hace mejores actores, total no tuvimos un ensayo previo a la obra.
No vale la pena quedarse pensando en lo que pudo o no ser, todo avanza, ni tampoco lo vale el estar pendiente del futuro, porque no existe aún.
Es nuestra obra, tenemos que vivirla, no hay tiempo para arrepentirse, gánate al público y lo mas importante, que millones aplaudan tu nombre al cerrar el telón.