Hace dos días que me corté el cabello. Me levanté por la mañana y traté de acomodar mi cerquillo como siempre lo hacía y que sorpresa me dí...cuando ya no estaba. Me veo al espejo, tengo el cabello corto pero en mi cabeza aun se encuentra la imagen de mi yo de hace dos días.
Soy el mismo, no me veo tan diferente que con el cabello largo pero no me siento yo, o no al menos el de siempre.
Al pasar el tiempo vamos cambiando, me puse a pensar en que he cambiado desde mi ultimo cumpleaños o desde que salí de la secundaria o desde que inicié la primaria o incluso desde que jugaba con mis compañeros en el patio del inicial. Estos cambios a veces imperceptibles pueden llegar a ser muy drásticos y con un gran peso en nosotros.
Tal vez tú te puedas sentir desconcertado de lo rápido que pueden cambiar las cosas. Un día dejas de ser esa persona tranquila y algo tímida para convertirte en una persona más arriesgada a probar cosas nuevas, muchas de esas no tan "correctas".
Todo esto se pasa sin darse cuenta hasta que llega ese momento. Tal vez un momento a solas en el cual tomas conciencia de todo, tomas conciencia que ya no eres tú. Por un lado, quieres volver a ese preciso momento en que todo comenzó a cambiar para empezar de nuevo. Por el otro, sientes que el cambio fue algo muy bueno y necesario.
No hay por que sentirse tan mal con las cosas que uno hace. Las acciones definen momentos, no personas. Aún así creas que estas yendo por un "mal camino" igual tienes la chance de cambiar el rumbo.
No solamente tu has cambiado querido amigo(a), la gente alrededor tuyo también se mueve. Van y vienen como las olas del mar.
Parece que ahora entiendo mejor el significado de esta frase. Las personas no solo van y vienen, ellas también pueden ser reconfortantes como olas tranquilas o revolcarte como tsunamis.
A veces es necesario volver la orilla y ver el panorama hasta que sea seguro volver a entrar al mar. No importa cuanto demores en volver. En algún momento lo harás.
En algún momento...