jueves, 26 de marzo de 2020

Día 12 de cuarentena

Al contrario del resto del mundo, mi proceso de adaptación a esta "cuarentena" está sucediendo a la inversa y mientras más pasan los días, más me afecta.
Tal vez mi ritmo de vida no era el más movido por así decirlo, de hecho la mayoría de veces salía para caminar y distraerme. No le tomaba la mayor importancia a eso, pero ahora me doy cuenta de la gran falta qué me hace.
Creo que el hecho de estar aquí, a la 1:26 de la madrugada, echado en mi cama mientras escucho a Juanes me hace pensar en las cosas que me llenaban y como el hecho de repetirlas por más de 10 días, les hace perder el sentido ¿Qué más me queda hacer? Eso me lo pregunto en estos mismos momentos.
Tengo como 50 chats pendientes. Al principio de todo esto pensé que sería una gran oportunidad para retomar contacto con personas con las que solía hablar. Pero ahora solo quiero apagar el cel y quedarme en blanco.
Reconozco que han aparecido ciertas sospresas y momentos los cuales no me los esperaba para nada y los siento como chispazos dentro de este pequeño tiempo de vida monótona llamada "cuarentena". Nose si sea por el contexto, pero ahora los tomo con gran cariño y les doy más significado del que tal vez lo tengan.
Estos momentos traen consigo reacciones complejas, momentos de introspección queramos o no que tal vez nos genere ansiedad y pesadez, pero si se encuentra la manera (que siempre la hay) saldremos de nuestras cuevas con una mirada diferente a un mundo ya diferente.

viernes, 13 de marzo de 2020

Me callo porque soy un lacayo...¿parte 2?

¿El silencio en realidad otorga? Muchas veces pienso en eso, de hecho lo he escuchado un montón de veces decirlo por parte de personas cercanas a mi que no piensan quedarse con la ultima palabra. Aunque últimamente he meditado el hecho de que tal vez esto no sea cierto y que más bien puede ser a veces la mejor decisión que se puede tomar, aún esta pareciera no serla.
El tiempo avanza y me doy cuenta de todos aquellos momentos que marcaron este año, momentos que fueron buenos y fueron malos.
No sé si está bien pero a veces, solo a veces, me gusta tomar un tiempo para hundirme en esos momentos malos, aquellos que me hubiese gustado cambiar algo, ya sea por error mío o por esas cosas de la vida.
Cuántas cosas cambiaría, uff bastantes. El solo recuerdo de esa sensación de impotencia al no poder cambiarlo sube por mi espalda.
Un perdón, una explicación, ninguna palabra o acción basta para arreglar las cosas de pasado, porque eso son...pasado.
Una vez una persona muy inteligente me dijo: "acciones>>>>palabras". Siempre había escuchado esa frase antes pero no le atribuía un significado más allá de lo literal, ni la cuestionaba.
Cómo ya dije, no hay palabra ni acción que se pueda hacer para arreglar el pasado como tal, simplemente ya pasó y dejó su huella. Pero si puedes encausar el futuro.
Un  "lo siento, un te amo, un "estaré siempre ahí para ti" no es nada si no va acompañado de algo que lo demuestre, por más pequeño que sea pero que lo demuestre.
Algo raro de recordar estos momentos amargos, casi al punto de autocompadecerme es que siempre termino sientiendome reconfortado (no si se aplique a otros casos), o al menos lo suficientemente inspirado como para mover mis próximas fichas de forma cautelosa y aprender a no repetir estos errores.
Siento que vendrán cosas muy buenas y también malas, pero volveré a hacer lo mismo, para convertirlas en buenas, o lo que se pueda.