Al contrario del resto del mundo, mi proceso de adaptación a esta "cuarentena" está sucediendo a la inversa y mientras más pasan los días, más me afecta.
Tal vez mi ritmo de vida no era el más movido por así decirlo, de hecho la mayoría de veces salía para caminar y distraerme. No le tomaba la mayor importancia a eso, pero ahora me doy cuenta de la gran falta qué me hace.
Creo que el hecho de estar aquí, a la 1:26 de la madrugada, echado en mi cama mientras escucho a Juanes me hace pensar en las cosas que me llenaban y como el hecho de repetirlas por más de 10 días, les hace perder el sentido ¿Qué más me queda hacer? Eso me lo pregunto en estos mismos momentos.
Tengo como 50 chats pendientes. Al principio de todo esto pensé que sería una gran oportunidad para retomar contacto con personas con las que solía hablar. Pero ahora solo quiero apagar el cel y quedarme en blanco.
Reconozco que han aparecido ciertas sospresas y momentos los cuales no me los esperaba para nada y los siento como chispazos dentro de este pequeño tiempo de vida monótona llamada "cuarentena". Nose si sea por el contexto, pero ahora los tomo con gran cariño y les doy más significado del que tal vez lo tengan.
Estos momentos traen consigo reacciones complejas, momentos de introspección queramos o no que tal vez nos genere ansiedad y pesadez, pero si se encuentra la manera (que siempre la hay) saldremos de nuestras cuevas con una mirada diferente a un mundo ya diferente.