No sé que día es, ni la hora exacta la verdad. El día anterior al mediodía el presidente daba un mensaje a la nación diciendo que la cuarentena terminó. Me sentía sumamente ansioso por salir de lo que parecía una eternidad encerrado.
Bueno, es el momento, no sé que esperarme, no hay sol y hasta hace un poco de frío. Una sensación extraña recorre mi cuerpo, supongo que son los nervios.
Abro mi puerta y comienzo a escuchar la gente hablar, como si fuera...normal.
Lo primero con lo que me topo es con un árbol, vaya que ha crecido, no lo han podado hace como mmm ¿un año? No tengo idea, solo se que sus ramas comienzan a entrelazarse con las rejas de mi casa.
Siento la misma emoción que Armstrong cuando dio su primer paso en la luna, la diferencia es que el único polvo que pisare será el que dejan los camiones de carga al pasar. Con una actitud algo prudente voy dando mis primeros pasos lentos, como los de un bebé cuando aprende a caminar. Me voy tambaleando hasta llegar a la esquina, y me detengo por un instante a contemplar las nubes, nunca antes me pareció tan bonito ver lo gris de mi querida ciudad, aunque en otra situación me hubiera puesto a rajar de esta fea "panza de burro".
La gente a mi alrededor tiene la misma reacción, como cuando entras a una tienda por primera vez. Me siento perdido, tengo miedo a dar el siguiente paso. No se que pasará después, nada me parece familiar, sigo caminando...