Me lavaba las manos cuando dos chicos entraron súbitamente a
cambiarse, parecían agitados. Regresaban de alguna pichanga y al parecer no les
fue tan bien. No me importaba mucho.
- ¡Oye men! ¿Que fue con el wn de Fabricio que no fue a la pichanga?
- Ese wn es un cabro de mrd, tú sabes. Solo va para jugar vóley. ¡Ese es deporte para flacas nomá!
- Si pues, el marica no quiere jugar fútbol, se le arruga…
- ¡Oye men! ¿Que fue con el wn de Fabricio que no fue a la pichanga?
- Ese wn es un cabro de mrd, tú sabes. Solo va para jugar vóley. ¡Ese es deporte para flacas nomá!
- Si pues, el marica no quiere jugar fútbol, se le arruga…
Alcance a esbozar una pequeña sonrisa en mi rostro mientras
me peinaba frente al espejo. Ese tipo de sonrisa que sale cuando escuchas algo
estúpido o simplemente no sabes que decir. Una sonrisa irónica, que a su vez era
amarga, porque me daba cuenta una vez mas que la sociedad estaba mas jodida
hasta en los aspectos mas sutiles como los estereotipos en los deportes.
Como es posible que actualmente sigan estas clasificaciones
en los deportes. Dirán, ¿pero qué importancia tiene eso? Pues mucha. Si estos
prejuicios se reflejan en algo tan cotidiano como practicar un deporte, ¿acaso no
creen que no sucederá en otro ámbito? Después las personas salen a las calles a
luchar contra el machismo y la discriminación a gran escala cuando se puede empezar
a cambiar las cosas desde lo más pequeño. Posiblemente si alguien les preguntara
en una entrevista, ¿qué piensan del machismo? dirían que esta mal y van en contra
de eso, pero cuando están entre patas después de jugar un partido se les escapa
algo parecido al diálogo anterior. Eso solo demuestra que estamos tan
acostumbrados a esto que no nos damos cuenta. ¿Acaso nunca has hablado así? Si,
si lo he hecho muchas veces, tantas que no puedo ni contarlas y sé que seguiré haciéndolo.
Muchos dicen que se tiene que pensar antes de hablar, pero también creo que es
necesario pensar sobre lo que ya se dijo y darse cuenta de muchas cosas que
pasamos por alto. Cambiar nuestra manera de pensar de golpe y corregirnos es
muy difícil, pero siempre se puede empezar con algo pequeño y tengo la esperanza
en que así se pueden hacer grandes cambios.
El baño se quedó vacío, suficiente esfuerzo mental en la
practica y con este pequeño debate interno. Solo quería regresar a casa a estudiar…
a quien miento, sé que terminaré viendo una maratón de Netflix.
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